Oliva — Lo que los olivares nos dejan

Se extrae el aceite de oliva. Lo que queda suele olvidarse. En Zèta, es ahí donde todo comienza. Pieles, huesos, fragmentos de oliva: todos estos residuos, llamados orujos, se trituran y se transforman en material para calzado.

Un subproducto convertido en recurso

Tras la trituración, los orujos se mezclan con un PU a base de agua. La pasta obtenida se tiñe con pigmentos naturales, se extiende sobre una tela gruesa y se cuece para estabilizar su forma.

Luego se corta en Estambul y se ensambla en nuestros talleres. Este proceso permite limitar las pérdidas, optimizar los residuos oleícolas y ofrecer una alternativa viable a otros materiales menos responsables.

Un compromiso con el material y el producto

El material está compuesto en un 87 % de oliva y en un 13 % de PU a base de agua.

Está desarrollada bajo la certificación Oleatex®, una referencia en materia de alternativa vegetal procedente de olivares.

¿Por qué utilizarlo?

Porque ofrece una verdadera estructura, una buena resistencia al uso y un acabado visual que permanece sobrio.

Y porque utilizar los residuos agrícolas es una forma concreta de producir de otra manera.

Certificado Oeko-Tex Certificado Peta-Vegan Certificado V-Label