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Consumir la uva en todas sus formas

raisin

El fruto de la vid, de su forma bruta al subproducto valorizado


Recién recolectada, seca, en zumo o en vino, saboreamos la uva de distintas formas a lo largo del día. Sin embargo, es un recurso aún más precioso y versátil de lo que imaginamos. ¿Y si les dijéramos que puede utilizarse como combustible o como material en la industria textil, lo creerían? 

¡Adentrémonos juntos en el universo de la vid y descubramos las múltiples formas de consumir la uva, desde la más evidente hasta la más original!

Consumir la uva en nuestra vida cotidiana

Baco en la cocina

Hace 6 000 años, la uva ya se consumía en su forma original. Poco a poco, los seres humanos, NOSOTROS, descubrimos el potencial de esta fruta. Se aprecia de formas muy distintas: en zumo, en vino, en mermelada, en racimo o seca, etc. Tan apreciada por los pasteleros como por los chefs con estrella, la uva combina a la perfección con platos salados como el tajín o el foie gras, o dulces como el babá al ron. Deleitará el paladar de los amantes de lo agridulce. 

¡De entrante o de postre, en el desayuno o en el aperitivo, en tonos rojos, blancos, amarillos, rosados o morados, las formas de saborearlo son infinitas! 

Si el consumo de la pulpa sigue siendo el más habitual, las pepitas y la hoja también ocupan un lugar privilegiado en nuestra gastronomía. El aceite de pepitas de uva constituye una excelente alternativa a otros aceites de cocina, bajo en ácidos grasos saturados y rico en ácidos grasos insaturados. La hoja de parra, por su parte, se utiliza especialmente en la cocina turca y griega. Una vez envueltos, los alimentos se aromatizan con un sabor acidulado durante la cocción. 


Consumir la uva en todas sus formas




Del racimo a los cosméticos


Fuente de fibra, rica en antioxidantes, vitamina B, potasio y hierro, la uva posee numerosas virtudes nutricionales. Su consumo tendría efectos positivos en la prevención de enfermedades cardiovasculares, mejorando la capacidad antioxidante de la sangre y reduciendo el nivel de colesterol. Sus virtudes también se encuentran en la cosmética. La marca francesa Caudalie ha hecho de la vinoterapia su especialidad. Esta empresa ofrece una amplia gama de productos cosméticos elaborados a partir de pepitas de uva, sarmientos de vid y savia de vid. Estas tres sustancias activas ayudan a cuidar la piel y combaten su envejecimiento. 

Pueden incluso adoptar los cosméticos caseros a base de uva. Una vez pasada por la centrifugadora, bastará con mezclar la pulpa y las pepitas con una cucharada de miel. Obtendrán entonces una textura granulosa perfecta para un exfoliante. Se sentirán cautivados por el aroma de este cuidado. ¡No olviden seleccionar uva ecológica, siempre es mejor!

Consumir la uva en todas sus formas



El vinagre de vino tinto, estrella de los productos del hogar

El vinagre rojo se obtiene tras la fermentación del vino. Pueden confiar en él para acabar con el sarro y la cal que obstruyen su grifería, cafetera, hervidor y bañera. Bastará con diluir unas gotas en agua caliente, verter el líquido sobre la zona a limpiar y esperar unos minutos. ¡La magia obra! Así darán un verdadero lavado de cara a su hogar respetando al mismo tiempo el medioambiente. Es una excelente alternativa a los productos químicos cuyas emanaciones se suman a la contaminación ambiental. Sin aerosoles, sin contaminación del agua con cloro y, sobre todo, preservan su salud sin respirar ningún producto tóxico. 

El vinagre de vino también es muy eficaz para hacer brillar su vajilla y devuelve el brillo a sus copas de pie y sus cubiertos de plata. ¡Una cuerda más en su arco! 


La uva y la economía circular


El orujo de uva

Cada año, tras la vendimia, las uvas se prensan para extraer el líquido que luego se sirve en forma de zumo, de espumoso o de vino. El orujo de uva, compuesto por la piel, las pepitas y los demás residuos, se tira con frecuencia. ¡Qué desperdicio! En realidad, constituye un auténtico tesoro. Un puñado de emprendedores y particulares han dejado de verlo como un residuo y han comprendido que representa un recurso extraordinariamente valioso. En Zeta, así es como lo percibimos: un subproducto resultante de un primer proceso de fabricación, ciertamente, pero que una vez valorizado se convierte en una materia perfectamente aprovechable. 

No somos los únicos en el mercado. ¿Quizás han oído hablar de Vegea en Italia? Esta marca recupera los residuos de los granos y la piel de la uva para crear un material vegano que utilizaremos en nuestros zapatos.

Su material vegano no se limita a la moda: también se utiliza en decoración o en automoción. La ambición es grande, y el futuro de estas alternativas vegetales se presenta prometedor.

¿Aún dudan? Sin embargo, este material lo tiene todo a su favor. Tan resistente y estético como el cuero tradicional, es sobre todo mucho más respetuoso con el medioambiente y con las personas que lo fabrican.

Para los aficionados a lo hecho en casa, el tinte vegetal a base de uvas rojas permite reducir el desperdicio al tiempo que se tiñe una prenda de forma natural. Los pigmentos de estas les permitirán personalizar cualquier pieza de su guardarropa.


De la uva a la vid, un eterno recomenzar

Algunos viticultores también han decidido valorizar el orujo que solían desechar. Este, una vez despepitado, puede servir ahora como abono para las viñas que producirán la próxima cosecha. Este compost permite mejorar el nivel de materia orgánica de los suelos aportando al mismo tiempo los elementos minerales que tanto necesitan las plantas. La relación calidad-precio es imbatible. Este abono de nueva generación, utilizado a gran escala, permitiría al sector vitivinícola convertirse en uno de los líderes en términos de economía circular. El orujo de uva aún nos reserva gratas sorpresas. En efecto, podría inmunizar a los vegetales contra los ataques de diversas enfermedades provocando una reacción de autodefensa. También tendría una acción fotoprotectora. Esto conllevaría una disminución drástica del uso de pesticidas en viñedos y campos.

Un viñedo, cientos de oportunidades

Se realiza un enorme trabajo de investigación y desarrollo para valorizar este subproducto. Algunos vehículos funcionan ahora con bioetanol, obtenido a partir de la destilación de residuos vínicolas. Incluso teniendo en cuenta las emisiones relacionadas con la producción de este biocarburante, representaría una reducción de más del 85 % de las emisiones de gases de efecto invernadero en comparación con el diésel. Ya en 2019, el departamento de Gard autorizó la circulación de autobuses que utilizan bioetanol obtenido del orujo de uva. La Charente-Maritime, Montpellier y Burdeos no tardaron en seguir su ejemplo. 

Investigadores de una universidad estadounidense han inventado recientemente un proceso que permite reciclar los subproductos vitivinícolas como aditivo ecológico para reducir el impacto medioambiental de las sales viarias utilizadas para deshelar la calzada. Estas son muy nocivas para el medioambiente, ya que dañan las infraestructuras y contaminan el agua al verterse en los ríos e infiltrarse en los acuíferos. Incorporar las pieles de uva, transformadas en solución química no tóxica, a las sales viarias permitiría reducir considerablemente su uso. Una prueba más de que la economía circular se apodera del sector vitivinícola: la empresa Nomacorc debería pronto ofrecer a la venta corchos fabricados a partir de orujo de uva.

Consumido por miles de millones de personas en todo el mundo en forma sólida o líquida. Emblema del saber hacer francés. Modelo en materia de economía circular en un mundo donde crece nuestra conciencia medioambiental. Aclamado en gastronomía por su sabor y sus virtudes, utilizado en cosmética por sus propiedades antienvejecimiento. ¿Qué otra fruta podría presumir de semejante historial?


 

Redactado por Pauline Bercon

 

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