Más que un accesorio, es una prenda diseñada para usarse todos los días.

 

Para esta gorra, todo partió de una idea simple: usar lo que ya existe. La diseñamos a partir de retales de tela revalorizados, un upcycling puro que permite dar una segunda vida a materiales de alta calidad sin tener que producir nuevos recursos.

Pero más allá del enfoque, sobre todo queríamos una prenda que tuviera consistencia. Por eso elegimos un algodón grueso de 200 g/㎡. En el sector textil, el peso es lo que da la consistencia. Donde un algodón demasiado fino acaba por caerse después de unas semanas, un algodón grueso tiene respuesta. Gracias a esta densidad, la gorra mantiene sus líneas sin deformarse con el paso de los días.

Al final, es una prenda robusta que soporta el día a día sin perder su esplendor. ¡Un esencial, simplemente!